En la primera ronda del Torneo de Barcelona tuve la oportunidad de jugar con Denis Dobranis, un jugador de tan solo 5 años. La situación era digna de ver. Acompañado de sus padres y su hermano, el jovencísimo jugador se situa en su silla y, como los pies no le alcanzan el suelo, su padre coloca una manta sobre la silla, descalza al niño y éste se sienta sobre sus rodillas de forma que pueda alcanzar el otro extremo del tablero.
Empieza la partida y Denis se lanza a toda velocidad sobre el rival con todas las ganas de comerse el mundo. En nuestra partida sólo utilizó 10 minutos contra los 50 que yo necesité.
¿El resultado? Bueno, dentro de un tiempo (puede que no mucho) podré decir con orgullo que yo jugué con Denis Dobranis y perdí por poco.
28 febrero 2010
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2 julio 2011 at 3:47 pm
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